En su propuesta para Paris Haute Couture Week Fall/Winter 2026-27, Chanel llevó la fantasía al centro de la pasarela con una colección inspirada en los cuentos de hadas y la naturaleza, reafirmando la visión de Matthieu Blazy al frente de la maison. El diseñador apostó por una alta costura que se aleja de la rigidez tradicional para abrazar una narrativa más libre, poética y lúdica, sin perder el refinamiento artesanal que define a la casa francesa. El desfile convirtió el universo Chanel en un bosque encantado donde la imaginación convivió con el savoir-faire.
La colección reinterpretó los códigos clásicos de la firma a través de trajes de tweed, vestidos etéreos, bordados florales, cuellos de plumas, transparencias y aplicaciones que evocaban enredaderas, cisnes y criaturas propias de las fábulas. Cada salida reveló un meticuloso trabajo de bordado, pedrería y texturas que reforzó la idea de una costura profundamente artesanal, pero con un lenguaje contemporáneo y desenfadado.
Uno de los aspectos más comentados fueron los accesorios, especialmente los zapatos. Blazy convirtió el calzado en un elemento narrativo con tacones escultóricos inspirados en «Jack y las habichuelas mágicas», bases con forma de huevo dorado y otros detalles que parecían salidos de un libro infantil. A ellos se sumaron bolsos y minaudières con formas de osos y habichuelas, así como botones ilustrados con gatos, botas, sillas y monedas, pequeños guiños a historias clásicas que enriquecieron el relato visual de la colección.
Más que una exhibición de virtuosismo técnico, Chanel presentó una colección que reivindica el poder de la imaginación dentro de la alta costura. Matthieu Blazy continúa construyendo una nueva etapa para la maison, donde la herencia de Gabrielle Chanel dialoga con una sensibilidad contemporánea que encuentra belleza tanto en la precisión del atelier como en la capacidad de contar historias a través de cada detalle.